¿Si en un instante te ves sumido en un caldo de problemas que creías que no te tenías merecidos, pero que el destino ya había escrito más allá de lo que tus ojos pueden ver, y tus sentidos percibir?.
¿Si al final de todo no eras tan listo como creías, y siempre hubo un aquél delante de ti?.
¿Que tal si al fin de cuentas la vida misma te manda un hondazo y te baja de aquella sima en la que creías, eras inmortal?
Porque, quieras o no, eres un simple "humano", luchando, compitiendo y jugando.
Si, juegas a que vives en un "realidad", y esta misma es tan relativa y subjetiva, que el simple hecho de ser un humano diferente al otro, convierte tu mundo en otro mundo, otra forma de vivir, de ver, sentir, decidir y definir. Y tu realidad compite con la de millones de otros, quienes intentan imponerse, sacrificando hasta el más delicado gesto de humildad y solidaridad.
Lo bueno de todo esto, es que en definitiva, el acto egocentrista de colocarnos en la punta más alta, paralelamente deja a muchos seres subestimados bajo nuestros pies... y la punta es demasiado alta, frágil, y peligrosa.
Todo lo que sube vuelve a bajar. Y cuando llegue el momento de saldar cuentas solo seremos pequeños cuerpos débiles, inútiles, e insaciables.
Simples humanos mortales...
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