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Si, llegó el momento. Ese donde todo el mundo ya no es Todo el mundo y menos que tu mundo. El mismo siguió su camino y solo quedan un par de vagos aplaudiendo.
Ahora es cuando la gente deja de conocerte como el protagonista y pasas a ser solamente el habitante de esas paredes que pueden machacar.
No te tienen respeto, así como tu no se los tienes a ellos, aunque sigas pretendiendo de la vida una peña eterna en tu reinado y días de veneración.
Hoy, aquellos ya no se guían por imágenes, también sienten, perciben y deducen. Ya no son fáciles de engañar. Crecieron y se hicieron de experiencia que les permite alejarse cuando te descuidas y dejas ver la hilacha que cuelga de tu billetera gorda y reventada. Esa misma que en tus versos aluden botones y pocas monedas.
Los minutos son cada vez más escasos cuando asumes que ese trono es el tuyo y alucinas poder.
Tu no conoces nada más allá de lo que tu mente quiere ver. No eres ningún sabio y tus actitudes peligrosas solo atraen soledad, mentiras. Imágenes que solas se evaporan en promesas inconclusas, deseos vacíos y hierva (notan)buena que alimenta tu alucinar.
Hoy eres como los locos, aspirando ser un pobre chaman, pero sin plumas, ni ideas.
Mero acto de superficialidad.
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